Observa el patrón
Una hoja inferior vieja puede amarillear de forma natural. Varias hojas que cambian deprisa, con manchas o marchitez, merecen atención. Fotografía toda la planta y ambas caras de las hojas para comparar después.
Revisa agua y drenaje
La tierra siempre mojada y una sequía prolongada pueden causar señales parecidas. Comprueba sustrato, peso de la maceta y plato. Amarillo no significa necesariamente sed. Si tarda demasiado en secarse, revisa las raíces.
Recuerda cambios recientes
Moverla, una corriente fría, sol intenso o un rincón oscuro pueden afectar a las hojas. Haz ajustes graduales. Una hoja dañada quizá no vuelva a ser verde; el crecimiento nuevo suele dar mejores pistas.
Busca plagas
Inspecciona envés y tallos en busca de insectos, telarañas o residuos pegajosos. Aparta temporalmente una planta sospechosa. Evita tratamientos o abono por si acaso mientras no conozcas la causa.
¿Quito todas las hojas amarillas?
Retira con cuidado las hojas muertas con herramientas limpias. Una hoja parcialmente verde aún puede aportar a la planta. Corregir las condiciones es más importante.



